La caída del Imperio romano de Occidente se produjo en el año 476, cuando un general de la tribu germánica de los hérulos, Odoacro, destituyó a Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente. Ello se produjo en el marco de una serie de migraciones e invasiones de poblaciones bárbaras, como llamaban los romanos a los pueblos que no habían asimilado la cultura y la lengua romanas, en este caso las tribus germánicas del norte, centro y este de Europa.